miércoles, 21 de noviembre de 2007

EL ULTIMO DE LOS HECHICEROS

El ultimo de los hechiceros
vio caer la cabeza
del trono de un Rey en desgracia ,
que destruyo los cantos
para evaporar las velas
de las noche de alquimia .
El resplandor de las cavernas ,
por el cautiverio de esa alma
petrificada
en la cama del lago
con los cantares
de la bruja morgana ,
por el rodar de las bellotas .

MARIETTA MORALES RODRIGUEZ

DORMIR BAJO UNA BOVEDA DE ESTRELLA

Esta noche duermo bajo una bòveda
de estrella ,
sobre una catedral
construida en el bosque .
Son las ardillas
que salta de una rama a otra .
Despierta esa niña
en la danza de las avellanas ,
de esos almuerzos filosòficos
en la tempestad de un rìo .
Es el aroma de la hierba hùmeda
por el cosquilleo de las hormigas
del fantasma de un ciervo herido .
Las ardillas salta sobre mi cabeza
evocando los sueños de una noche de otoño ,
por el fuego de los castillos
en la orilla de un anillo malèfico .


MARIETTA MORALES RODRÌGUEZ

ADIOS A UNA CIUDAD DESERTICA

Como se vive en una
ciudad desèrtica ,
entre marejada de furia ,
enclavado en esos cerros hirientes ,
donde la punta de un cuchillo
aprieta mi corazòn entre pùas .
Esas puertas giratorias
de los ecos de un barrio rojo .
El olor
de esos encuentros furtivos ,
en los anuncios de las calles .
Son los caballos
que desafian ese aire hùmedo ,
donde el aroma de esos seres
que renacen en los cementerios .
Es el corazòn de una poeta ,
en el poder de ese silencio permanente .
Son los relàmpagos de las calles de Barcelona ,
en la orilla de ese espìritu ,
en una ciudadela de los pàjaros noctàmbulos .
Es la raìz de un àrbol
en el corazòn de una poeta .
Yo bajo desde el àrbol de la muerte ,
navegando por esas hojas
de los sielncios ,
despuès de una fiesta de carnaval .


MARIETTA MORALES RODRÌGUEZ

LOS BARES DE WILLIAMBURG

La ciudad arde
en una hoguera de vanidades
por las astillas del poder.
Son las ramas de un àrbol frondoso
donde el horizonte tiembla
en los bares de Williamsburg .
Es la edad de la inocencia
de un naranjo navegando
en el jardìn secreto
de los sueños triturados
por el orgullo bèlico
de la cascabel de la soledad .
La muerte clava sus uñas de arpìas ,
sobre la pista de baile .
La reina del Oriente
hace rodar las pulseras
en las manos de Pierrot .
Es el juego de la ruleta
por las màscaras
de los tìteres fatuos
como el albastro agònico
que cae sobre el rìo .

MARIETTA MORALES RODRIGUEZ

EL ARBOL DEL CONOCIMIENTO

Aquel àrbol del conocimiento
donde la serpiente soberbia
hizo romper aquellas ramas ,
donde el bien y el mal
se balancea en las teorìas
de esos resplandores azules .
Es sentir de las motañas
que te hizo escalar
aquellos rincones
de ese hueso de un enorme
dinosaurio de los arenales .
Es contar el espiral
del polvillo màgico
que entrò en tu retina ,
por esa explosiòn del gran cañòn .
Fueron las caminatas por las calles de Parìs ,
en busca de esos diarios
que volaban por los Campos Eliseos .
Es la hija que se encandilo por los reflectores ,
de esas aguas inquietas de un antiquisimo rìo ,
que te hizo navegar
por los cantos de un Dalai Lama .
Todo se ilumina con el comienzo
de esos mundos acuàticos ,
donde el llanto hizo estallar el universo ,
como aquel caminar de los sherpas .


MARIETTA MORALES RODRÌGUEZ

EL INVIERNO LLEGA A LA CIUDAD

El invierno llega a la ciudad
con el manto de la emperatriz de hielo ,
con los cuchillos debajo del agua .
Es el aroma de los humos blancos
de aquellas casas como laberinto giratorio .
Ver como esos retratos
caen como soldaditos de plomo
en el fuego de una antigua chimenea .
Es el màrmol del cementerio
sobre las làgrimas de un àngel ,
en la tumba de los silencios
de las ruedas de las hadas .
Es la nieve de las rosas de los vientos .
Es la lluvia que cae en el atardecer
sobre el mirar de la ventana
de ese hombre
que dibuja el halo del silencio ,
conjurando los truenos y la lluvia
como el llanto de una hechicera maldita .
Es el camino de las cabras .
Aquel dìa se escucho
los lamentos de un leproso ,
con las alas heridas de los àngeles
sobre la espesura del desierto .
Es el amanecer del hombre
que subiò a un volantìn ,
desafiando aquellos truenos
y su brùjula quedo sobre su umbral ,
sin norte y sur .
El tèmpano fue la escultura
del llanto de las alas rotas de los angeles .
El invierno se encierra en su collar de desamor ,
dejando las ultimas alas rotas de los àngeles .



MARIETTA MORALES RODRÌGUEZ

LA DAMISELA DE LA MUERTE SE PASEA CON EL HUMO DE LOS CIGARRILLOS

Eres tan silencioso cuando regresas a casa
despuès de una larga lucha de estar de pie
en las calles hùmedas de la ciudad ,
con las luces de neòn de las tiendas
donde la damisela de la muerte
se pasea con el aroma de los cigarrillos
de un viejo emporio .
Parece que me dejas con la mantilla de la angustia ,
en el sentir de mis sueños rotos
por el andar de una micro
que recorre la ciudad de un extremo a otro .
Son los ecos urbanos
que entra en la tienda de historietas ,
donde los ladrillos inspira esas aventuras èpicas .
Me acerco en la mirada de cada anciano ,
para ver como la vida se marca con el surco de los rostros ,
donde el carretero de la rueda de la fortuna ,
olvido el paradero de los ancianos .
Es sentir el latido de mi corazòn
con las puntadas de esa cama
donde las pùas del desamor
me hace ver tu mirada
como el aliento de una esperanza
que quedo guardada en el baùl de las cartas amarillas .
Es respirar ciento veinte años en un descansar en paz .
Las heridas de esa señora de la catedral de la soledad ,
por el resplandor de la catedral
frente a los anuncios de esos juegos traviesos .


MARIETTA MORALES RODRIGUEZ